viernes, 7 de octubre de 2022

40 x Malvinas - Nota 39: UNA VISITA MALVINERA




Por Ezequiel Acosta, Gabriel Gómez, Joaquín Díaz y Mirko Gallegos


Después 40 años de la guerra y las heridas aún son difíciles de sanar. Los 2 de abril de cada año en la Argentina se conmemora el día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas y se llevan a cabo muchas actividades y eventos culturales sobre el tema.


El 28 de marzo pasado ex combatientes de Concordia comenzaron un proyecto, un ciclo de charlas, que nació por la necesidad que tenían de hablar, de contar sus vivencias y que respondía a lo que se denominó “Semana de Malvinas”, programa organizado por la Municipalidad y la Dirección Departamental de Escuelas de Concordia. El lugar elegido fue nuestra escuela y los estudiantes de toda la ciudad pudieron presenciar esos encuentros en el salón de actos del establecimiento.


Como consecuencia de haber presenciado esas interesantes y significativas charlas es que nace nuestro proyecto “40 x Malvinas”.


Guillermo Pérez, uno de los veteranos que participó de los encuentros, expresó: “Empezamos el 28 de marzo a la mañana con estas charlas. Lo hicimos en doble turno, casi con jornada completa, con escuelas nocturnas incluidas. Lo que hicimos fue compartir un pequeño museo con fotos, pertrechos traídos de Malvinas, otros similares, algunos objetos que especialmente preparamos para la ocasión y los relatos”.


Este trabajo realizado en las escuelas es muy importante para los veteranos porque representa el significado de volver a “malvinizar”.



Fuente: Mirador Entre Ríos








Proyecto educativo “40 x Malvinas” - Estudiantes de 6to “A”: Ezequiel ACOSTA - Katherine BREGANT - Nadia CABRERA - Joaquín DÍAZ - Marisa ESPÍNDOLA - Valentina FERREYRA - Lourdes FETTER - Mirko GALLEGOS - Yuliana GAMARRA - Gabriel GÓMEZ - M. Lucía KERLIN - Ana Paula MAIDANA - Valentina MARCOGIUSEPPE - Carola MARQUÉS PONTELLI - Candelaria MARSILLI - Eugenia MERCADO LEÓN - Florencia MERCADO LEÓN - Ivana MOLL - Luz ROBALLO - Docentes: Lic. Liliana Rueda – Prof. Gabriela Solís - Escuela Secundaria N°18 “Vélez Sarsfield” - Concordia - Entre Ríos – Argentina

martes, 4 de octubre de 2022

40 x Malvinas - Nota 33: Entrevista a Silvia Barrera (63) Veterana de guerra de Malvinas

Durante el conflicto estuvo en el buque Alte. Irízar como Instrumentadora Quirúrgica. Pero dice que también hizo de enfermera, psicóloga y hasta de madre de los soldados que atendía. Relata situaciones de machismo que vivió durante la guerra y anécdotas tristes y divertidas. Hoy Silvia padece cáncer de colon pero su fuerza y su tenacidad la hacen una mujer doblemente admirable. 


Entrevistadoras: Marisa Espíndola - Candelaria Marsilli - Valentina Ferreyra


Nombre y apellido: Silvia Barrera

Edad: 63

Lugar de nacimiento: San Martín (Buenos Aires)

Fecha de nacimiento: 25/04/1959

Lugar donde vive actualmente: San Isidro (Buenos Aires)

Rol/ rango/ función en la guerra: Personal civil – Instrumentadora Quirúrgica

Período en el que estuvo abocada a la guerra: 08/06/1982 – 19/06/1982 (ARA Almirante Irízar)

Ocupación actual: Personal del HMC



¿Qué opinás sobre los 40 años de Malvinas?

Como todo número redondo es muy importante. Nosotros después de 40 años tuvimos muchos inconvenientes a lo largo de estos años para contar nuestras historias, pero lentamente fuimos empezando a hablar y eso hizo que nos encontremos en estos 40 años con mucha discusión sobre las distintas historias, distintas vivencias de los Veteranos en Malvinas.


¿Cuándo y cómo te enteraste que ibas a quedar abocada a la guerra? ¿dónde estabas?

Yo trabajaba en el Hospital Militar Central desde 1980. Nosotras somos seis instrumentadoras, personal civil, no somos militares, nos ofrecimos para ir como voluntarias, y ya todas trabajábamos acá en el hospital, así que ya teníamos experiencia en todo lo que era la instrumentación quirúrgica. Yo era la más chica, tenía 23 años y la más grande tenía 33.

 

¿Tu familia sabía que ibas a la guerra, qué te dijeron, qué pensaron?

Nos llegó un mensaje militar pidiendo instrumentadoras, en ese momento no había mujeres militares todavía, así que cuando dijeron quién quería ir como instrumentadora voluntaria, nos ofrecimos nosotras. Nos preguntaron a las 8 de la mañana y debíamos contestar al mediodía, así que a las 12 nos dieron el pasaje de avión, el bolso portaequipo y nos fuimos a nuestras casas con el pasaje en la mano con la decisión tomada. Nuestros papás nos acompañaron en eso.

 

¿Cómo viviste la guerra?

Toda guerra es dolorosa y nadie vuelve igual de una guerra, cambia el carácter, la forma de ver la vida. Y cada uno de nosotras, a pesar de que estábamos en el mismo buque hospital, trabajó en distintos lugares del buque, cada una vivió una guerra diferente. Depende de la personalidad y del lugar donde estuviste y cómo estuviste.

 





¿Qué se siente ser reconocida como Veterana de guerra de Malvinas?

Se siente un orgullo inmenso, creo que cada día nuestra historia se va conociendo más. Nosotras somos muy reconocidas dentro de las Fuerzas Armadas, lo que no está es difundido ese reconocimiento. Nosotras somos las mujeres que tenemos más reconocimiento en la historia del Ejército. Y como yo soy la única que sigue en actividad me convertí en la más condecorada, pero solamente porque es una cuestión de edad y de que sigo trabajando, pero nosotras somos las más condecoradas en las Fuerzas Armadas.

 

Describinos cuál fue tu rol o función en las Malvinas, ¿qué hacías exactamente?

Nosotras somos Instrumentadoras Quirúrgicas. Nuestro grupo es el que estuvo en el buque Almirante Irízar preparado como buque hospital, después ahí en el buque nos tocó hacer de enfermeras, de camillero, de psicóloga improvisada, de mamá y de hermana, a los soldados escribirles cartas, esa fue nuestra función. En cuanto al resto de las chicas, hay un grupo que es de la Marina Mercante, son Enfermeras, Radioperadoras, Comisarias de a Bordo, así que su función es la misma que en tiempos de paz. Y después hay una sola que es enfermera de la Fuerza Aérea e hizo una evacuación aeromédica a Puerto Argentino y volvió con los heridos en un Hércules, por eso es considerada Veterana de guerra (se refiere a Liliana Colino, Veterana que fue entrevistada para este proyecto).

 

¿Cómo era la relación con los soldados/heridos que atendías? ¿qué te decían?

La relación era buenísima. Imagínate que recibís a un hombre que está herido, que está disminuido tanto física como psíquicamente y ver a una mujer que lo va a cuidar, que lo va a escuchar, que lo ayuda en ese momento. Una relación que primero fue de reconocimiento, después de amistad y ahora con los años ya es de hermandad porque fuimos a sus casamientos, conocemos a sus esposas, a sus hijos y ahora a sus nietos.

 

¿Sufriste machismo durante el momento que estuviste abocada a Malvinas?

Sí, tuvimos el problema de que no nos dejaron bajar, nos tuvimos que quedar a trabajar a bordo del Irízar porque no nos habían dado grado militar. Íbamos a ser las primeras mujeres con grado militar y los hombres no querían, sobre todo los hombres del Ejército, la fuerza que más se resistía a la incorporación de la mujer. También el recibimiento a lo largo de ese día hasta que llegamos al Irízar fue complicado, no les habían dado mensaje militar de que íbamos a Malvinas, entonces nos encontramos bastante perdidas ese día. Y al llegar al Irízar también fue complicado porque la dotación del Irízar era de la Armada y nosotras pertenecíamos al Ejército. Los hombres de la Armada son muy machistas, eran las primeras mujeres que veían vestidas de militar, nos vieron tan jóvenes y tan flaquitas, nos subestimaron y pensaron que no íbamos a estar capacitadas para cumplir con nuestra función.

Después de la guerra, ¿te prohibieron hablar de Malvinas?

Eso nos pasó a todos, a medida que íbamos llegando al continente teníamos que firmar un documento de confidencialidad, de que no íbamos a contar nada de lo que habíamos vivido. Muy jóvenes habíamos vuelto de Malvinas, muy golpeados, y firmar ese documento creo que fue una de las causas que hizo que no habláramos durante casi diez años, aún hoy hay veteranos que no hablan.

 

¿Necesitaste tratamiento psicológico luego de la guerra? ¿lo recibiste?

En realidad, lo necesitaríamos todos los veteranos, todos los que fuimos. Vieron lo que le pasa a Chano, la mamá intenta siempre internarlo pero no puede porque hay una ley de salud mental, también va para el Veterano. Las esposas los ven mal y no pueden hacer nada porque eso depende de cada uno. Yo trabajo acá en el Hospital Militar y no me hice atender tampoco. Como eso depende de cada uno, a veces es como que necesitás tocar fondo para ver la realidad e ir a atenderte.

 

¿Formás parte de algún Centro de Veteranos?

Sí, pertenezco al centro de veteranos civiles y después hay un montón de centros, y pertenecemos a lo que es la Asociación Veteranos de guerra. También pertenezco al centro de veteranos de San Isidro de mi barrio y como voy dando charlas por todo el país soy un poquito de cada centro.

 

¿Qué trato recibís de los Veteranos (varones)? ¿Sentís que reconocen tu papel en la guerra?

Sí, nos respetan mucho, nosotras los curamos, nos vieron trabajar y eso hace que ellos nos consideren una igual. A pesar de los 40 años y de la discusión que hay de nuestra función en Malvinas todavía hay lugares del país donde se desconoce que hubo mujeres, hay veteranos que desconocen nuestra presencia. Después, el hombre a la mujer siempre trata de ocultarla, de invisibilizarla. Yo participo de grupos de whatsapp de veteranos y uno cuenta una anécdota, y si yo cuento la misma anécdota le creen más a él que a mí, pero eso es histórico, el hombre es el que escribe la historia. Fijensé que sabemos el nacimiento y la muerte de un prócer pero sabemos muy poco de las mujeres.

 

¿Crees que en algún momento vamos a recuperar las Malvinas?

Muy difícil. Cuando éramos chicos nos enseñaban que Malvinas eran unas islas ocupadas por ingleses y la muerte de nuestros soldados no fue en vano, eso hizo que se visibilizara Malvinas, que se viera que son unas islas que están localizadas estratégicamente, que son la puerta a la Antártida, paso del Estrecho de Magallanes que nos comunica con el Océano Pacífico. Esa visibilización que dio la guerra hizo que todo el mundo sepa de la importancia que tiene Malvinas, económica y estratégicamente, entonces vos tenés que luchar el doble para recuperarlas. A los largo de todos estos gobiernos hemos tenido malas decisiones diplomáticas, entonces me parece que va a costar mucho.

 



¿Qué te parece nuestro proyecto “40 x Malvinas”?

Yo voy a dar charlas a los colegios porque me encanta, a veces son veinte y de esos prestan atención diez y de esos diez dos o tres siempre son los más interesados y eso es una semillita, me importan esos tres que son los que van a seguir investigando y estudiando el tema.


Alguna anécdota que tenga de la guerra…

Bueno, tengo divertidas (se ríe) y algunas tristes. Por ejemplo, en el buque en el único televisor que había siempre estaba puesto un cassette de vhs de Abba, cada vez que íbamos a descansar escuchábamos “Chiquitita”. Después, el primer herido que esperábamos nosotras con ansias, no estaba herido de bala sino que se había comido una caja de Tita porque hacía tres o cuatro días que no comía, llegó con un ataque de hígado, tuvo un principio de hepatitis. Otra, un soldado salva a su sargento que estaba herido y lo lleva al hospital de Puerto Argentino, ahí lo operan y cuando lo trasladan al Irízar le abren la herida y yo hago la cirugía de la segunda operación. En terapia intensiva, lo cuido, lo baño, y cuando le voy a poner anestesia me pide que le avise a su familia que estaba bien, pero estaba re grave en terapia. Él me había dado el número de teléfono y cuando llegamos a Comodoro llamo a la casa y le digo a la esposa, tenés que viajar porque él está en terapia, está re grave. Y entonces ahora vamos a dar charlas juntos por los colegios y me reta delante de los chicos porque me dice ‘yo soy un sargento y vos sos una civil y no me hiciste caso’. Tengo anécdotas divertidas y tristes porque la vida es así.


¿Volverías a vivir la experiencia de Malvinas?

Sí, yo amo al Ejército, amo el hospital donde trabajo y eso se debe a que uno tiene que elegir muy bien la carrera que va a estudiar cuando termina la secundaria. Cuando vos elegís una carrera y la amás, es muy fácil. Y yo que tengo cáncer de colon, soy diabética, hipertensa, autorizada a no venir durante la pandemia, y elegí otra vez venir a trabajar, volví a elegir al hospital, al Ejército.

 







Proyecto educativo “40 x Malvinas” - Estudiantes de 6to “A”: Ezequiel ACOSTA - Katherine BREGANT - Nadia CABRERA - Joaquín DÍAZ - Marisa ESPÍNDOLA - Valentina FERREYRA - Lourdes FETTER - Mirko GALLEGOS - Yuliana GAMARRA - Gabriel GÓMEZ - M. Lucía KERLIN - Ana Paula MAIDANA - Valentina MARCOGIUSEPPE - Carola MARQUÉS PONTELLI - Candelaria MARSILLI - Eugenia MERCADO LEÓN - Florencia MERCADO LEÓN - Ivana MOLL - Luz ROBALLO -  Docentes: Lic. Liliana Rueda – Prof. Gabriela Solís - Escuela Secundaria N°18 “D. Vélez Sarsfield” - Concordia - Entre Ríos – Argentina  - La entrevista fue realizada por videoconferencia a través de la herramienta Google Meet.

 

 


sábado, 1 de octubre de 2022

40 x Malvinas - Nota 38: DOS HÉROES CONCORDIENSES QUE NO VOLVIERON DE MALVINAS





Por Lic. Liliana Rueda


Alejandro Dachary, Teniente de Artillería, no era el único de la familia que había ido a la guerra, su hermano Sergio Dachary, Capitán de Corbeta, también había estado en territorio bélico pero en un frente diferente.


Alejandro murió en Malvinas luego de un ataque inglés y su propio hermano tuvo que asumir la dolorosa tarea de enterrarlo en Puerto Argentino.


Sergio Dachary recibió la medalla “Al Valor en Combate” por su desempeño en las batallas de Monte Longdon y Tumbledown.






Jorge AlbertoCaboSendrós es otro de los héroes concordienses que estuvo en la guerra de Malvinas. Fue uno de los 323 argentinos muertos en el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano, el 2 de mayo de 1982, como consecuencia del ataque del Submarino nuclear británico HMS Conqueror.


El hundimiento del Belgrano dejó el saldo de casi la mitad de los muertos argentinos totales en el conflicto y fue considerado un “crimen de guerra” porque se produjo fuera del área de exclusión establecida por el gobierno británico alrededor de las Islas. 



Fuentes: https://viapais.com.ar/parana/a-40-anos-de-la-guerra-de-malvinas-la-historia-de-dos-hermanos-entrerrianos-que-combatieron-y-solo-volvio-uno/ - https://www.elheraldo.com.ar/noticias/197085_a-39-anos-del-hundimiento-del-general-belgrano-el-homenaje-al-cabo-sendros.html 









Proyecto educativo “40 x Malvinas” - Estudiantes de 6to “A”: Ezequiel ACOSTA - Katherine BREGANT - Nadia CABRERA - Joaquín DÍAZ - Marisa ESPÍNDOLA - Valentina FERREYRA - Lourdes FETTER - Mirko GALLEGOS - Yuliana GAMARRA - Gabriel GÓMEZ - M. Lucía KERLIN - Ana Paula MAIDANA - Valentina MARCOGIUSEPPE - Carola MARQUÉS PONTELLI - Candelaria MARSILLI - Eugenia MERCADO LEÓN - Florencia MERCADO LEÓN - Ivana MOLL - Luz ROBALLO - Docentes: Lic. Liliana Rueda – Prof. Gabriela Solís - Escuela Secundaria N°18 “Vélez Sarsfield” - Concordia - Entre Ríos – Argentina

40 x Malvinas - Nota 36: Un veterano británico vino a hacer entrega de un casco a la hija de un ex combatiente entrerriano

Fuente: Ministerio de Defensa


Por Valentina Ferreyra, Candelaria Marsilli y Ana Paula Maidana

Este hecho ocurrió en la ciudad entrerriana de Chajarí el 19 de septiembre de 2022. Luego de 40 años Mark Thomas le entregó a Virginia Sírtori el objeto que usó su padre, Daniel Sírtori, en la guerra en 1982.


Mark Thomas peleó en la guerra para el bando británico y tiempo después, en 2007, escribió un libro para contar historias de esa guerra y en una ocasión firmando ejemplares un camarada de armas se acercó y le entregó algunos objetos que había guardado de la guerra, entre esas cosas se encontraba el casco. Todos esos objetos quedaron olvidados en algún espacio de la casa de Mark, hasta que una persona muy interesada en la causa Malvinas que va a su casa, ve el casco y le pregunta sobre su origen “¿a quién le había pertenecido?”. En el casco se leía “Sírtori”.


Fuente: Ministerio de Defensa


Ahí empieza la búsqueda del soldado entrerriano, durante el proceso se puso en contacto con el investigador santafesino Agustín Vásquez y así logró contactarse con la hija del ex combatiente argentino. Lo que terminó con su viaje a nuestro país para realizar la entrega del casco a la familia de Sírtori, Veterano que era miembro del Centro de Veteranos de Concordia y que decidió terminar con su vida en 1999.


Fue la primera vez que un soldado entregó un casco a un familiar de otro soldado, porque lo que siempre ha ocurrido es la entrega de un casco de un soldado a otro, pero ante la ausencia del chajariense, la entrega se la hizo a su familia, a su hija.



Fuente: Diario Clarín









Proyecto educativo “40 x Malvinas” - Estudiantes de 6to “A”: Ezequiel ACOSTA - Katherine BREGANT - Nadia CABRERA - Joaquín DÍAZ - Marisa ESPÍNDOLA - Valentina FERREYRA - Lourdes FETTER - Mirko GALLEGOS - Yuliana GAMARRA - Gabriel GÓMEZ - M. Lucía KERLIN - Ana Paula MAIDANA - Valentina MARCOGIUSEPPE - Carola MARQUÉS PONTELLI - Candelaria MARSILLI - Eugenia MERCADO LEÓN - Florencia MERCADO LEÓN - Ivana MOLL - Luz ROBALLO - Docentes: Lic. Liliana Rueda – Prof. Gabriela Solís - Escuela Secundaria N°18 “Vélez Sarsfield” - Concordia - Entre Ríos – Argentina

40 x Malvinas - Nota 35: EL TESTIMONIO DE LA HIJA DE UN VGM

Rocío Yanina Corradini Villanueva (43), docente de profesión, es la hija de Ramón Oscar Corradini VGM (Nota 4 de "40 x Malvinas)En este escrito exclusivo para "40 x Malvinas" recuerda cómo vivió y sintió el año de la guerra y los tiempos de posguerra.





Cuantos recuerdos vienen a mi mente y sentires se manifiestan en mi alma. Pensar que tenía tan solo dos añitos pero el amor que tenía y tengo por mi padre es inmenso, una conexión, una simbiosis que solo nosotros dos entendemos con solo mirarnos. Y un día papá no estaba, lo buscaba y no lo encontraba, y así pasaron soles y lunas y nada. Yo empezaba a manifestarme; no comía, estaba triste y mamá sufría junto con mi abuela materna, Genara. No me imagino el dolor de mi madre, preguntarse qué hacer, qué le digo a una nena de dos añitos que pedía por su papá.


Los días pasaban y llegaba el 4 de mayo, mi cumpleaños número 3 y él, quien jugaba conmigo, el que me daba el beso de buenas noches, no estaba y fue un cumple distinto, muy triste a pesar que todos reían, me besaban, me cantaban el cumple feliz; el vacío no se llenaba. Fueron días sombríos, tanto que quedó grabado en mi mente salir al patio de la casa en el barrio militar de Curuzú Cuatiá donde vivíamos y mirando al cielo dije “Diosito, devolverme a mi papá”. Lo que vino después fue una gran depresión infantil. Cuando los adultos creen que los niños no pueden tenerla, están equivocados y solo con el amor de mamá, abuela, mi hermano mayor Edgardo, mis tíos paternos pude estar bien. La espera seguía, la ilusión de que volviera abrazarme, hacerme caballito en sus hombros, mi mirada lejana y días que jugaba pero no era lo mismo.


Y un día llegaban ellos, aquellos correntinos que nunca dudaron en defender su Patria, en tren a la estación.


Mamá siempre me cuenta: “era tanta las personas que fueron, que en esa multitud, te perdía, sentí como te soltaban de mi mano por la euforia de todos, ya que el anhelo era volver a reencontrarse con su ser querido pero yo como una leona empecé a empujar porque te faltaba el aire y después gracias a Dios y La Virgencita de Itati, allí enfrente nuestro estaba tu padre y corrimos para fundirnos en un solo abrazo los cuatro".


Al tiempo volvimos a vivir en Concordia y ya no nos movimos de aquí, que en definitiva es la ciudad natal donde nacimos los cuatro hijos, Edgardo y yo nacidos antes de la guerra y dos años después Martín y Cristhian. Siempre digo padres correntinos-hijos entrerrianos.


La post guerra fue peor. Peor por el abandono, el olvido, el tratarlos como locos, dejarlos tirados sin apoyo económico, sin tratamiento médico.


Por supuesto que mi padre militar de carrera, tenía un trabajo seguro, un sueldo, una obra social pero igualmente había un silencio absoluto y eso dolía mucho.


Cada acto por el 2 de abril, ahí estaba yo acompañándolo, no había quien no supiera que era un veterano de Malvinas porque se lo contaba a todos.






Fueron pasando los años y se formó el Centro de Veteranos de Malvinas, de ahí en más empezaron las vigilias y fue emocionante ver el amor, respeto, el valor que la gente les brindaba con orgullo sin igual por el coraje, la valentía y todo cuanto dieron en esas Islas, en nuestras queridas perlas del sur. Y todo eso sigue siendo un reencuentro que se fue matizando mientras pasaban los años de conmemorar la gesta, años en los que crecía y pasaba mis diferentes etapas de niña, adolescente, joven, mujer y hoy mamá. Además de ver crecer a mi padre, de aquel militar de raza, soldado, como de a poco se asomaban las líneas del tiempo, el color plata en su cabellera pero lejos de doblegarlo la lucha seguía y sigue en pie y es un reencuentro con nuestra propia historia.


“Las Malvinas fueron, son y serán Argentinas”, una frase directa, sin matices, transparente, sin dobles discursos y sobre todo real y convincente. Utiliza tres tiempos verbales que reflejan historia, ubicación geográfica y sobre todo pertenencia. No hay dudas en eso, las dudas las generamos muchas veces los adultos.


Muchos dicen la primera escuela es la casa, pero saben si no la tenemos en casa y tenemos adultos responsables que la transmiten, que luchan por el bienestar, por valorar la Patria Grande que el significado de libertad se resignifique siempre, que miremos nuestros héroes y sintamos orgullo y que cada uno desde el lugar que ocupamos no nos olvidemos, que no querramos solo saber de la guerra sino de ellos como personas, su vida en familia, que los docentes podamos invitar a los veteranos en cualquier momento del año, que el tema MALVINAS esté en la currícula de enseñanza de las instituciones escolares, que así como ellos lucharon por nuestro suelo, ahora nosotros luchemos para que nadie los olvide, seamos voces multiplicadoras para que reivindiquen nuestros derechos sobre algo que es nuestro; eso es lo que debemos hacer.


Acompañemos la lucha, escuchemos, hagamos que nuestra Patria se revalorice, defendamos nuestro suelo, nuestra bandera, no seamos cómplices del olvido, anteponiendo lo de afuera antes que lo nuestro. Luchemos con el saber, la educación, el respeto y el orgullo de ser ARGENTINOS!!!


Qué ironía de la vida, pasaron 40 años.


Rocío Yanina Corradini Villanueva








Proyecto educativo “40 x Malvinas” - Estudiantes de 6to “A”: Ezequiel ACOSTA - Katherine BREGANT - Nadia CABRERA - Joaquín DÍAZ - Marisa ESPÍNDOLA - Valentina FERREYRA - Lourdes FETTER - Mirko GALLEGOS - Yuliana GAMARRA - Gabriel GÓMEZ - M. Lucía KERLIN - Ana Paula MAIDANA - Valentina MARCOGIUSEPPE - Carola MARQUÉS PONTELLI - Candelaria MARSILLI - Eugenia MERCADO LEÓN - Florencia MERCADO LEÓN - Ivana MOLL - Luz ROBALLO - Docentes: Lic. Liliana Rueda – Prof. Gabriela Solís - Escuela Secundaria N°18 “Vélez Sarsfield” - Concordia - Entre Ríos – Argentina

40 x Malvinas - Nota 34: Entrevista a FLAVIO EMPARANZA (58) - VGM

Cuando Flavio volvió de la guerra terminó la secundaria y estudió el Profesorado de Disciplinas Industriales. Ejerció la docencia y fue directivo en una escuela técnica. Hoy es docente jubilado y productor pecuario.


Entrevistadoras: Florencia Mercado León - Yuliana Gamarra



  • Nombre y apellido: Flavio Emparanza
  • Edad: 58
  • Lugar de nacimiento: Gral. Campos, Entre Ríos
  • Fecha de nacimiento: 06/07/64
  • Lugar de residencia: General Campos, ER.
  • Familia: casado, 2 hijos
  • Rol en la guerra: Operaciones (Cabo 2do)
  • Periodo en el que estuvo en Malvinas: 13/04 - 16/06/1982
  • Ocupación actual: Productor pecuario



¿Qué opinás sobre los 40 años de Malvinas?

Para mí ha sido un gran año porque cuando más pasa el tiempo se reviven muchos momentos y para nosotros es más significativo. Se está comunicando más el tema. Yo tuve la oportunidad, dando clases, de charlarlo, y ahora se le ha dado un poco más de importancia en las escuelas. Nosotros cuando vamos a hacer charlas no vamos a hacer una apología de la guerra sino a que aprendan lo que vale la vida y lo que es ser argentino y valorar lo que realmente tenemos. Me pareció que este es un año especial y ya nos estamos poniendo viejitos, es hora de empezar a decir algunas cosas que por ahí las teníamos guardadas.


¿Cuándo y cómo te enteraste que ibas a quedar abocado a la guerra? ¿dónde estabas?

Yo estaba en 3er año acá en la técnica de Concordia y junto con un compañero decidimos entrar a las Fuerzas Armadas, en el año 80, teníamos 15 años. Entramos en la Escuela de Mecánica de la Armada y después de haber hecho una capacitación exigente, a los dos años me mandaron a la unidad que me correspondía que era la Vicecomodoro Semillero, el buque en el que yo estuve en la Armada, que estaba en Ushuaia.


Yo estaba de licencia en General Campos y en esa época no había forma de comunicarse, solamente por carta o por teléfono, y en el pueblo había solamente dos. Entonces por radiograma a través de la policía me trajeron un mensaje que me tenía que presentar urgente, eso ocurrió el día 1 de abril. Yo tenía más días de licencia y pensé que algo raro pasaba porque me estaban llamando, no lo pensé dos veces, me fui. Me tomé un colectivo a Buenos Aires y allí todo el mundo estaba con banderitas y uno no sabía qué pasaba y supuse que algo grave era.





Y ese compañero con el que viajó, fue también…

Sí, Rigoni, quien falleció en Concordia, con él fuimos juntos. El se salvó del crucero y se murió hace poco, estaba enfermo, no pudo resistir. Y el otro se hizo oceanógrafo, a él no le tocó la guerra, en el año 82 él estaba todavía en la escuela.


¿Tu familia sabía que ibas a la guerra, qué te dijeron, qué pensaron?

No, nunca supieron porque no me pude comunicar con ellos. A mí no me dijeron que nos íbamos a la guerra, yo suponía, ni nos dijeron que estábamos en guerra.


¿Cómo viviste la guerra?

Como a los chicos que les gusta andar en la moto sin escape y andan mirando hacia atrás queriendo escuchar cómo suena y no miran si vienen autos o el semáforo, algo que yo todavía no puedo entender. Cero consciencia, así estábamos nosotros a los 17 años. Sabíamos que estábamos en guerra, teníamos un poco de miedo pero recién tomé conciencia cuando formé mi familia y cuando tuve mis hijos. Ahí me puse en el lugar de mis padres, recién ahí en el año 92 cuando nació mi primera hija. Nos pasó a todos, a la mayoría y ahí entendí por qué, cuando nos sobrevuela el mismo helicóptero que bombardeó al compañero nuestro, el segundo comandante entró en shock, tenía unos 40 años. La única orden por la que hoy estamos aquí nosotros fue por la que dio el comandante nuestro de prender las luces del buque, nos hicimos visibles, como que les dijimos acá estamos hagan lo que quieran.


Durante la guerra ¿tuviste contacto con tu familia? ¿de qué forma?

Sí, por carta pero muy parcialmente, una carta o dos. Yo recibí noticias de ellos a fines de mayo, una carta en Río Gallegos de una tía de mi papá, de mis hermanos, de mis primos de acá. Y vinieron rayadas porque eran abiertas antes nuestras cartas por si había algo que afectara nuestra moral.






¿Sufriste la escaséz de alimentos?

Sí. Nos comimos todos los fiambres feos, yo me comí todo, me hice un puñado de grasa de la parrilla donde se guardaba la carne. Y tampoco teníamos agua, teníamos que tomar dos veces al día nada más, un poquito a la mañana y un poquito a la noche, tomábamos sólo esas dos veces por día. El ingenio se agudiza cuando hay miseria. Uno de los buzos que iba con nosotros sacó el revestimiento de un electrodo, fabricó anzuelos y con la piola de la guía, con otra piola más finita y unos pedacitos de grasa que habían quedado de restos de carne podrida, pescamos. El primer pescado lo comió una gaviota, después pescamos varios peces y estuvimos más o menos cuatro o cinco días comiendo eso hervido hasta que pudimos llegar a Río Gallegos.


¿Cómo describirías el momento en el que se terminó la guerra?

Para mí en realidad fue como un alivio, yo perdí 12 kilos. Era como un alivio porque ya veíamos que la guerra no la podíamos ganar en esas condiciones.


¿Necesitaste ayuda psicológica en posguerra?

Posiblemente sí, pero nunca lo hice (nunca se trató). Yo nunca me traté, una sola vez hablé con un psicólogo que estaba capacitado para el tema y nos atendieron a varios juntos. Es lo que necesitaríamos todos pero es lo que el estado tendría que haber hecho con nosotros y nunca lo hizo.


¿Te prohibieron hablar de la guerra?

Al principio sí porque en realidad se tomó como que no había pasado nada y había pasado mucho.


¿Volverías a Malvinas?

Tengo la suerte de poder decir que sí por algún lado porque me encuentro bien físicamente, hago deportes, no todos los veteranos están como yo. Muchos mayores, muchos con problemas psicológicos, yo no quiero decir que no los tenga, me he quebrado varias veces dando charlas.


¿Cómo los recibieron cuando volvieron de Malvinas?

Mi recibimiento fue muy triste porque nadie me recibió, yo llegué a mi casa después de dos días de viaje, desde Puerto Deseado hasta mi casa. Nadie nos recibió. Después tuve que volver a trabajar, volver al buque, tuve unos días de licencia nada más.


¿Qué sintió en el mundial 86 cuando le ganamos a los ingleses?

Fue muy bueno, muy lindo, lo tomamos como una revancha. Fue lindo, una linda experiencia.


¿Forma parte del centro de veteranos?

Sí, del de acá de Concordia.


Cuando fuimos al centro nos dijeron que a cada veterano en la casa le van a poner una placa para que los reconozcan los vecinos

Yo no lo pido, me da vergüenza. Este año me pusieron el nombre en un aula en la escuela de la viña, yo no la conozco. Estoy agradecido.






¿Que opinás acerca de que el 2 de abril no se festeje como un acto escolar, en formato 1?

Cuando yo iba a la escuela existía el acto en Forma 1, hoy solamente queda relegado a las ganas que tenga el profesor o como haya sido formado, y hoy están muy ideologizados sobre todo en la parte social. Me parece que debería volver a la Forma 1. El gremio de Agmer, que una de las representantes es de mi pueblo, Ana Delaloye, me dice siempre que han mandado nota pero que no han contestado.


¿Pensás que algún día recuperaremos las Malvinas?

Es la idea que nosotros tenemos, nos gustaría que se recuperen. Inglaterra no se hizo miles de kilómetros porque le gustaban las islas y querían salvar a los kelpers. En la guerra todos pierden, el que pierde pierde y el que gana también pierde.


¿Qué te parece nuestro proyecto “40 x Malvinas”?

Está buenísimo, es lo que nosotros hubiéramos querido que empiece hace mucho, nunca es tarde. La idea es que ustedes sepan todo lo que hicimos nosotros y les puedo asegurar que Malvinas es hoy en Argentina lo único que une a todos los argentinos. No hay grietas con Malvinas salvo algún fanático que pueda haber por ahí como en todos lados hay, y nosotros en vez de aprovecharnos de eso lo desperdiciamos. Nosotros lo hacemos por la memoria de nuestros compañeros y se lo venimos a volcar a ustedes para que vean lo que es valorar el esfuerzo que hicimos nosotros porque ofrendamos nuestras vidas sin pedir nada a cambio. Yo tenía una gran responsabilidad dentro del buque, tenía de recibir un mensaje, mal o bien, era importantísimo porque era la única forma que teníamos de comunicación con el continente y de eso dependían las 44 vidas, inclusive la mía. Yo hacía guardia de 20 a 8 de la mañana, elegía la noche porque no me gustaba dormir durante la guerra, tenía miedo de que nos bombardearan de noche.









Proyecto educativo “40 x Malvinas” - Estudiantes de 6to “A”: Ezequiel ACOSTA - Katherine BREGANT - Nadia CABRERA - Joaquín DÍAZ - Marisa ESPÍNDOLA - Valentina FERREYRA - Lourdes FETTER - Mirko GALLEGOS - Yuliana GAMARRA - Gabriel GÓMEZ - M. Lucía KERLIN - Ana Paula MAIDANA - Valentina MARCOGIUSEPPE - Carola MARQUÉS PONTELLI - Candelaria MARSILLI - Eugenia MERCADO LEÓN - Florencia MERCADO LEÓN - Ivana MOLL - Luz ROBALLO - Docentes: Lic. Liliana Rueda – Prof. Gabriela Solís - Escuela Secundaria N°18 “Vélez Sarsfield” - Concordia - Entre Ríos – Argentina