martes, 20 de septiembre de 2022

40 x Malvinas - Nota 2: Entrevista a CARLOS OSCAR CORSINI (61) - VGM


  Carlos fue Copiloto del Batallón de Aviación de Combate 601 del Ejército Argentino y pertenece a una familia de militares. Su hermano también fue a la guerra aunque estuvo en el frente de otra unidad 


Entrevistadoras/es: Carola Marqués Pontelli - 

Ezequiel Acosta - Lucía kerlin - Lourdes Fetter


¿Qué edad tenías cuando te tocó ir a Malvinas?

Tenía 21 años. Yo volaba un helicóptero que estaba compuesto por cuatro personas, el Pancho Ramírez, que es como un hermano para mí, él tenía 23, yo tenía 21, y los dos artilleros de puerta, los que manejaban las ametralladoras, controlaban, digamos el sistema de defensa, tenían 27 años cada uno. Éramos jóvenes, la guerra la hacen los jóvenes, así es en el transcurso de la historia, la historia está signada por sangre joven.


¿Sabías que el destino era Malvinas?

No, no exactamente. En lo personal hasta no entrar en combate era un proceso interno de esperanza que todo se iba a arreglar. Ahora cuando la situación es inminente, yo me vi como si estuviese en una película. Realmente en una tercera dimensión, no? Es decir, ver las cosas que sucedían alrededor, muchas veces pasaban en cámara lenta, un combate aéreo. Todas estas cosas que las había visto en una película, ahora éramos protagonistas. Ustedes son demasiado jovencitos, aunque ya hace dos años se volvió a estrenar, “Apocalipsis now”, una película de la guerra de Vietnam. Volaban los helicópteros y en un momento dado yo estaba ahí ahora. Dejó de ser una película para estar ahí.


¿Vos sentías que estabas preparado para ir a la guerra?

En lo personal sí, porque yo había entrado al ejército a los 14 años entonces me había preparado. Uno se prepara para la guerra con técnicas, como cuando uno maneja, son condiciones que después vas adquiriendo mecánicamente, que uno no las piensa. Lo que uno nunca deja de tener es el lazo personal con los padres, yo era mamero, lazos con la mamá o con el papá, con los amigos, con la noviecita que uno podía tener y que se ilusionaba. Estos lazos eran fuertes. Aunque nunca la preparación es tan fuerte. ¿Si el Ejército Argentino, las Fuerzas Armadas (FF. AA.) estaban completamente preparados?, te digo que no. Estábamos en conflicto con la OTÁN, y ésta no estaba integrada solamente por Inglaterra. Ante esto no estábamos preparados.


¿A los 14 años eligiste estar ahí?

Sí, elegí ser soldado. Yo no me imaginaba otra vida que no sea siendo soldado. Y estuve en el ejército hasta los 22. Después me preparé, desarrollé mi vida privada civil en la exploración petrolera, estuve viajando por diferentes partes del mundo, toda la Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú, EE. UU. Uno tiene que hacer las cosas cuando es joven, el joven tiene que tener ese fuego, los desafíos, ser un alma inquieta. Mi pasión era el Ejército.


¿Cuál fue tu reacción cuando te dijeron que ibas a ir a las Malvinas?

Fue una euforia, el país vivía una euforia terrible y nosotros fuimos motorizados por esa efervescencia: las plazas llenas, la gente en las calles gritando y nosotros teníamos que poner en condiciones los helicópteros, preparar un trayecto que no sabíamos cuánto iba a durar. Los primeros días no sabíamos que íbamos a entrar en guerra, era la gran recuperación, el gran movimiento, la argentinidad como dicen ahora “al palo”. Era una euforia total y así fuimos con ese fuego interno.


¿Te acordás de lo que hablaban entre ustedes cuando se enteraron que iban a Malvinas?

En lo personal no. Fue el momento de enterarnos y después trabajar frenéticamente para salir a volar. No hubo tiempo para pensar, es más no hubo tiempo ni de despedirnos. Uno se despedía de la gente que se encontraba, porque por ejemplo antes de llegar a Comodoro Rivadavia aterrizamos en tres lugares diferentes para hacer combustible, nos despedíamos de la gente.





¿Volverías a ir a las Malvinas?

Absolutamente. En mi vida en general, volvería a hacer lo mismo, ahora, si yo hubiese hecho daño en algún momento, que se yo, la vez que la hice sufrir a mi mamá o a mi papá, eso lo quisiera reparar. Lo que hice como elección y desafío lo volvería a hacer, claro que sí.


¿Te acordás de alguna anécdota de combate o rescate?

A mí me tocó rescatar a los sobrevivientes de un helicóptero derribado donde había gendarmes del escuadrón Alacrán. Cuando suceden estas cosas uno da sentido a cuando salvó vidas, y a mí me tocó rescatar a estos gendarmes que habían sido alcanzados por un misil lanzado por un grupo de operaciones especiales. Lo hicimos bajo una situación extremadamente riesgosa, porque estábamos bajo fuego de artillería, en ese momento sabíamos que había tropas especiales pero no sabíamos dónde se encontraban porque eran difíciles de detectar. Y la otra operación fue con el grupo de operaciones especiales de la Fuerza Aérea, bajo vuelo nocturno, volábamos muy bajo, para que los radares no nos detecten.


¿Qué opinión tenés sobre los maltratos de los superiores hacia los soldados?

Yo supongo que tiene que haber habido, las miserias están en todos lados, uno lucha contra las miserias. A mí me enseñaron a ejercer el mando de muy chico dando ejemplos, desde la escuela. Ahora, el trato normalmente cuando vos estás en una academia militar, por lo menos donde yo la viví, era extremadamente duro. Nos enseñaban a fortalecer el físico y el espíritu, había una dureza, acá, en la China y en cualquier lado, la academia militar es dura. Hoy, yo pertenezco a la Federación de Veteranos de guerra de la República Argentina que nuclea al 80% de los veteranos de guerra de todo el país, vivimos una condición de hermandad, y de lo que menos se habla es de eso. Ahora, aisladamente puede haber habido, sí. Había un código de justicia militar, el que cometía un error se lo castigaba.


¿Cuándo recibieron un reconocimiento real o algún aporte social por parte del estado?

Diez años pasaron desde el momento cero hasta la primera ley.


Ese silencio…

Sí, diez años, para esto ya habíamos tenido más de 300 suicidios.


¿Pensás que culpa del silencio muchos Veteranos decidieron quitarse la vida?

Me cuesta mucho la palabra culpabilidad pero sí, porque teníamos a un soldado analfabeto (se refiere a Oscar Ismael Poltronieri, único soldado conscripto vivo en recibir la máxima condecoración militar Argentina) con la máxima condecoración que podía tener un argentino en la historia que es la Cruz al Valor en Combate vendiendo estampitas y mendigando en los trenes, y así muchos. Y si hubo un reconocimiento no es porque a algún político se le cayó la idea es porque nosotros la forzamos.


¿Tenés algún compañero que haya fallecido en el hundimiento del Ara General Belgrano?

No. Pero sí tenía a mi hermano que estaba en ese momento en la Marina. Mi hermano también es Veterano de guerra y estaba en una fragata misilística, la Santísima Trinidad.


¿Fuiste con tu hermano a la guerra?

Mi hermano estaba en otra unidad.


¿Pero él también fue a combatir?

Sí.





¿Y sabés algo sobre cómo hundieron el Belgrano?

No fue un acto de guerra, la zona de exclusión la habían puesto los ingleses. Nosotros también podríamos haber hecho lo mismo, es decir, una fragata que se acercara a nuestras costas podría haber sido tranquilamente hundida. Doloroso, se fueron 323 vidas en 50 minutos, yo me enteré después de mucho tiempo. En el momento del hundimiento del crucero yo estaba en la isla, las comunicaciones no eran como las actuales, uno tardaba muchísimo en enterarse. Pero después averigüé e investigué porque tengo mi hermano que estaba en la marina y mi papá había sido de la primera tripulación del crucero Ara General Belgrano, mi papá lo trajo de Estados Unidos cuando era el Fénix.


Así que era toda una familia de militares…

Exactamente. Mi papá había estado en Estados Unidos dos años para reacondicionar ese crucero.


Entonces para la familia habrá sido un orgullo que vayas a defender las Malvinas

Sí, claro. Y esto también es un peso porque cuando uno tiene el sentido del honor no debe desprestigiar el apellido.


¿Era posible para ustedes tener esperanzas de volver sanos a casa?

En el momento del combate tus pensamiento son demasiado chiquititos, tus pensamientos son de ese momento, de ese lugar, no te da para mucho. En ese momento vos hacés las cosas por supervivencia, pensás sólo en vos.


¿Pudiste escribir cartas a tu familia desde Malvinas?

Sí, a mi mamá y a mi papá una sola vez, dos cartas, una mientras estaba en Malvinas y la otra cuando estaba prisionero, que fue a través de la Cruz Roja, me dejaron escribir una carta muy escueta, “estoy bien, mamá, papá, no se preocupen, los quiero mucho, nos vamos a volver a ver”. Venían bolsas de cartas de diferentes partes del país y yo agarré una y le contesté esa carta a una nena de 7 u 8 años. Y le escribí: “Hola Marisa, te quiero mucho. Deciles a los chicos que los queremos mucho, a tus compañeros”. Después de 35 años me encontré con esa chica, me buscó a través de las redes sociales y me mostró la carta, y me hizo saber lo importante que había sido para ella esa carta, y yo ni siquiera me acordaba que la había escrito. Es emocionante que todavía tenga esa carta, con tachones, con estas cosas que hacía a la desprolijidad.


¿Ahora de qué vivís y a qué te dedicás?

Hace 12 años volví de EE. UU. y me ofrecieron organizar primero en La Pampa y ahora acá en la costa del río Uruguay el sistema de salud para Veteranos de guerra. Realmente es un trabajo titánico porque uno tiene que luchar contra los sistemas. Vos tenés honor, estás allá arriba pero si no tenés plata o no tenés un sistema te podés morir. En el sistema de salud tenés que discutir con los médicos, con los sanatorios, este es mi trabajo ahora. Nosotros esperábamos este año el gran desfile, tener ese recibimiento que no tuvimos en esa época, para los gobernantes pasó de largo esto. Si nosotros no hubiésemos organizado todos los eventos que se organizaron éste hubiera sido un día más para el argentino común.


El gobierno no los…

Absolutamente no. Es más, seis meses antes del 2 de abril, no sé si escucharon o vieron las noticias, nosotros fuimos a reclamar por la salud en la obra social para los veteranos de guerra (Nota 14 de "40 x Malvinas), la policía (se refiere a la policía de CABA) nos castigó como si fuésemos barrabravas. Digo, somos viejos de sesenta años.


Ustedes crearon la historia, son parte de la historia argentina…

Sí, no nos respetan. Pero una cosa son los gobernantes y otra cosa es la ciudadanía. Nosotros sabemos separar esto y somos permeables y sabemos del cariño que recibimos de ustedes, lo sabemos diferenciar.





¿Qué recuerdos te quedan del paso por Malvinas?

Como experiencia personal, la de saber que tenía miedo en una oportunidad y alguien me salvó de ese miedo. Me encuentro con todas las bolsas de cadáveres y me sentí abrumado, por un segundo me vi dentro de una bolsa de esas y cuando llego al helicóptero le digo al vasco “estoy cagado en las patas”, le digo “tengo miedo”. Y el vasco me agarra y me da un abrazo tan fuerte, que ese abrazo salva mi vida, yo no podría estar acá si no hubiese salido a volar ese día, porque no me hubiese permitido en la vida la cobardía, es una mochila que la llevaría toda la vida adentro. Esto me reestructuró y cuando yo tengo un problema vuelvo a ese abrazo.


¿Cómo los recibió la gente cuando volvieron?

Yo estuve prisionero un mes y medio después de haber terminado el conflicto, los ingleses tomaron a 400 personas prisioneras hasta el cese de hostilidades. Primero estuvimos prisioneros en un frigorífico, las condiciones eran extremadamente duras, la temperatura era de 10, 15 grados bajo cero, era duro. Cuando llegamos a Puerto Madryn había mucha gente esperándonos, nos insultaban, nos gritaban cobardes, Argentina ya no era la misma que nos había despedido. La derrota es huérfana, la victoria tiene muchos padres, nosotros somos responsables de una derrota, y esto nos hizo trabajar para revertir esa condición que se generó. Somos responsables de una derrota, no culpables, tenemos en nuestros hombros la responsabilidad de la derrota y estar con ustedes hoy nos llevó a caminar camino de espinas.


¿Qué hiciste para recuperarte de la guerra?

Las heridas son de vida. Hay que seguir, hay que reestructurarse, hay que construir. Nuestros soldados eran valientes, no temerarios. Yo tengo miedo pero lo afronto, hago lo que tengo que hacer y la vida es para valientes.


¿Has hablado con tus hijos de esta experiencia de guerra?

No, porque mis hijos y mis nietos saben un montón de cosas porque se enteran por otros. Y... uno siente muchas veces pudor. A mí me gusta que me miren como abuelo, como hijo y como padre. Muchas veces cuesta hablar con la familia de estas cosas.


¿A tu regreso, como a muchos soldados, te prohibieron hablar de la guerra?

Sí. Por qué, no sé, habría que preguntarle al que tomó la decisión. Volvimos derrotados y para muchos, durante mucho tiempo, esa derrota fue una vergüenza.


¿Qué emociones te generan los 40 años de Malvinas y nuestro proyecto “40 x Malvinas”?

Esto es un ida y vuelta, y en este ida y vuelta, hay intercambios que son enriquecedores. Y las primeras experiencias que nosotros tuvimos, acá en el salón de actos, fue realmente intenso, realmente quedaba una motorización como un fuego intenso. Está bueno todo esto y si tengo que describirlo: emocionante, un desafío, intenso.


Como última pregunta te pedimos una reflexión final

Uno nunca sabe cuando un abrazo le está salvando la vida al otro, uno nunca sabe cuando una mano en el hombro a un amigo lo está haciendo superar un mal momento, y esto es lo que a mí me salvó la vida. Y si yo tengo que darles un mensaje es no sean egoístas con los afectos.




“40 x Malvinas” - Estudiantes de 6to “A”: Ezequiel ACOSTA - Katherine BREGANT - Nadia CABRERA - Joaquín DÍAZ - Marisa ESPÍNDOLA - Valentina FERREYRA - Lourdes FETTER - Mirko GALLEGOS - Yuliana GAMARRA - Gabriel GÓMEZ - M. Lucía KERLIN - Ana Paula MAIDANA - Valentina MARCOGIUSEPPE - Carola MARQUÉS PONTELLI - Candelaria MARSILLI - Eugenia MERCADO LEÓN - Florencia MERCADO LEÓN - Ivana MOLL - Luz ROBALLO - Docentes: Lic. Liliana Rueda - Prof. Gabriela Solís - Escuela Secundaria N°18 “Vélez Sarsfield” - Concordia - Entre Ríos - Argentina -


40 x Malvinas - Nota 3: Entrevista a JOSÉ FELIPE SALVATERRA (72) VGM


Nombre y apellido: José Felipe Salvaterra
Edad: 72
Lugar de nacimiento: Concordia
Fecha de nacimiento: 11/09/1949
Lugar de residencia: José C. Paz (Buenos Aires)
Familia: casado, 3 hijos, 7 nietos
Rol en la guerra: Mecánico de helicópteros
Período en Malvinas: 11/04 – 13/06/1982
Ocupación actual: Retirado


José es el soldado al que Olga Altamirano (nuestra primera entrevistada, nota 1 de "40 x Malvinas") le había escrito una carta durante la guerra. Él le contestó desde Malvinas y hoy Olga conserva con mucho entusiasmo esa carta respondida. Durante 40 años no supieron nada más una/o del/a otra/o, ella no sabía si él había sobrevivido al conflicto. Pero este año lograron "reencontrarse" y retomar ese contacto. 



¿Qué edad tenías cuando te “citaron” para ir a la guerra? ¿Cómo ocurrió, cómo llegás a Malvinas?

Cuando me convocan para ir a Malvinas tenía 32 años, vivía con mi familia, mi señora y mis tres hijos en el barrio Sargento Cabral en Buenos Aires. Me entero yendo al trabajo, arriba del colectivo, que habíamos recuperado Malvinas, ahí me imaginé que me iban a convocar, ya que yo hacía el mantenimiento de helicópteros de transporte de tropa SA330 PUMA.


¿Qué sentiste cuando te dijeron que debías ir a la guerra? ¿Qué pensó, qué sintió tu familia?

No sabía cómo iba a reaccionar mi señora y mis hijos, el resto de mi familia estaba en Concordia y se enteraron cuando yo les envié una carta desde Malvinas.


¿Cómo viviste la guerra? ¿Estuviste durante todo el período que duró la guerra?

Estuve desde el 11 de abril hasta el 13 de junio de 1982. Salimos el 11 a las 8 am desde Campo de Mayo en un avión de transporte de tropa de ejército con el equipo de campaña solamente. A las 15h aterrizamos y embarcamos en Comodoro Rivadavia, en un avión de Fuerza Aérea (HÉRCULES C130) con un helicóptero dentro del avión desarmado que llevábamos para armar. Aterrizamos y comenzó nuestra tarea para instalarnos en la base que era de los marines ingleses.





Durante la guerra ¿tuviste contacto con tu familia? ¿de qué forma?

De la forma que nos comunicábamos era por cartas, cuando podíamos. El 1 de mayo comenzaron los bombardeos constantes y debido a eso nos tuvimos que trasladar de lugar, hacia la montaña, los cerros, y las cartas las juntábamos y las mandábamos en un vuelo cuando íbamos a Puerto Argentino y las dejábamos ahí para que las envíen al continente.


¿Te resultó fácil conciliar el sueño luego de volver de la guerra?

No recuerdo haber tenido problemas para conciliar el sueño una vez que volví de Malvinas. Sí, a veces, me trae recuerdos en las fiestas, los fuegos artificiales y estruendos, del último día, que miraba hacia la montaña y era una lluvia de municiones y explosiones. Y en medio de esa batalla en los cerros salimos rumbo hacia el continente en un avión C130 de la Fuerza Aérea.


"La carta de Olga quedó en Malvinas"


¿Volverías a una guerra si se presentara nuevamente la oportunidad de ir?

Por mi trabajo y mi especialidad sí volvería, nosotros somos soldados hasta el día de hoy en reserva, si me convocan para volver, volvería.


¿Qué sentiste al recibir y leer la carta de Olga, una vecina de nuestra ciudad Concordia? ¿Guardaste su carta, aún la conservás?

Las cartas que recibí en Malvinas quedaron en Malvinas y tengo en poder cartas que me las dieron cuando estábamos de regreso que hoy las conservo. La carta de Olga quedó en Malvinas. Las cartas que tengo guardadas no suelo leerlas ya que me conmueven muchísimo.


¿Cómo seguiste con tu vida luego de la guerra, a qué te dedicás hoy?

Una vez finalizada la guerra me reincorporé a mi trabajo y seguí en el mantenimiento, realicé un curso en el exterior de helicópteros súper puma y realizábamos campañas antárticas todos los años en verano. Para realizar el cambio de personal y reabastecimiento en las bases, de mercadería, gas y combustible, cada vez que pasábamos en las coordenadas donde habían hundido el ARA Gral. Belgrano se formaba y se arrojaba una ofrenda floral.

Me retiré en 1997 realizando luego diversos trabajos y al día de hoy estoy retirado del Ejército y cobro la pensión de Veterano de guerra. Tengo 72 años, 7 nietos y dos bisnietos.


Te pedimos una reflexión final o lo que nos quieras decir para cerrar esta entrevista.

Les agradezco por esta entrevista y espero que les sea útil a todos los chicos. Es difícil de volver a recordar estos hechos, cuesta y la forma que yo tengo de llevar adelante esto es tratar de no acordarme…

A José no llegamos a conocerlo, le agradecemos que haya respondido nuestras preguntas de forma asincrónica.





Proyecto educativo “40 x Malvinas” - 
Estudiantes de 6to “A”: Ezequiel ACOSTA - Katherine BREGANT - Nadia CABRERA - Joaquín DÍAZ - Marisa ESPÍNDOLA - Valentina FERREYRA - Lourdes FETTER - Mirko GALLEGOS - Yuliana GAMARRA - Gabriel GÓMEZ - M. Lucía KERLIN - Ana Paula MAIDANA - Valentina MARCOGIUSEPPE - Carola MARQUÉS PONTELLI - Candelaria MARSILLI - Eugenia MERCADO LEÓN - Florencia MERCADO LEÓN - Ivana MOLL - Luz ROBALLO -

Docentes: Lic. Liliana Rueda - Prof. Gabriela Solís       

Escuela Secundaria N°18 “D. Vélez Sarsfield” - Concordia - Entre Ríos – Argentina

 


domingo, 11 de septiembre de 2022

40 x Malvinas - Nota 1: Entrevista a OLGA ALTAMIRANO


 Olga, ciudadana concordiense, peluquera de profesión, durante la guerra decidió escribirle una carta a un soldado. El soldado, José Salvaterra, VGM, se la respondió en pleno conflicto. Y hoy, después de 40 años, volvieron a contactarse. Ella es la primera entrevistada de nuestro proyecto, es la hermana de la profe de Educación Física Carina Altamirano.


Entrevistadoras: Ivana Moll - Carola Marqués Pontelli


¿Vos tenías alguna relación previa con el soldado?

Yo tenía 17 años por cumplir, pertenecía a la acción católica del Sagrado Corazón y éramos un montón de jóvenes que trabajábamos para los barrios. Se hacían muy lindos proyectos en esa época, ayudábamos mucho a la gente. Y bueno, como estábamos en plena guerra de Malvinas todos los jóvenes trabajaban, los abuelitos hacían bufandas, la gente se sentaba a rezar en la cuadra. Era muy emotivo todo, como yo era adolescente era como que nos “tocaba” que estuviéramos en guerra.

Y en esa época en el diario “El Heraldo” salió un escrito de un soldado, los parientes de él vivían acá en Concordia. Yo no lo conocía a él, y me pareció una buena idea cortar el escrito del diario y hacer una carta para que vaya dirigida directamente a él. Yo, en mi adolescencia, no pensé que a él le iba a causar cierta emoción. También mandé como setenta estampitas de la Virgen de la Merced, que es patrona del Ejército Argentino. Así que a él parece que eso lo re emocionó, y pienso que por eso me contestó.


O sea que fue por pura casualidad…

Por pura casualidad, porque todo el mundo quería escribirle a un soldado pero yo no quería que fuera anónimo. Y justo en el diario salió ese escrito que los familiares de acá le habían puesto a él. Yo no conocía a los familiares de él ni nada…


La carta estaba dirigida directamente a él

Claro, entonces a él lo re emocionó, lo emocionó mucho y por eso me contestó.


¿Qué sentías en el momento de escribir la carta?

Fue muy emotivo. En esa época de Concordia fueron muchos chicos a Malvinas, aunque no llegaron. Un fin de semana lluvioso se fueron todos en tren, desde la estación Norte. Fue toda una época muy movilizante, muy triste. Mi papá era ferroviario y él llevaba a los soldados correntinos, pobrecitos, que fueron los que más murieron, me tocó mucho eso. Él contaba que los llevaba en tren, y cuando volvieron también fue muy triste, las mamás los esperaban y había chicos que no volvieron. Yo a todo eso lo viví como, fue muy fuerte.


¿Y qué sentiste cuando el soldado te respondió?

Oh, no sabés lo que fue, encima ahora viene mi cumpleaños. Fue el 22 de mayo, a la carta la escribió el día de mi cumpleaños. Y ahora que estoy más grande, porque cuando sos más chica es como que no dimensionás las cosas, ahora me doy cuenta que es historia eso. La carta recorrió todas las escuela, tengo a mis hermanos que son profesores, y no me di cuenta que la gente le dio mucho valor a eso.


¿Te volviste a contactar con él?

Tuve la suerte y la bendición que ahora, antes del 2 de abril, con un grupo de amigas con las que salimos a caminar empezamos a hablar. Una de ellas me cuenta que tiene el hermano en el Ejército en Buenos Aires, que es Subteniente, y le comenté de la carta. Y me dijo “yo te voy a averiguar con mi hermano”. Y fue una sorpresa grandísima, a la noche me escribe que sí, que estaba vivo, que vive en Buenos Aires, que tiene parientes acá. Lo busqué por todos lados, porque he ido a Rosario en el monumento de las Malvinas que están todos los que murieron. Yo nunca supe si él estaba vivo. Y bueno, me costó un poco escribirle, me costó muchísimo. Porque yo no sabía qué le pasa a él, si siente emoción, o capaz yo le traigo feos recuerdos. Y bueno, todo el mundo me pidió que por favor le escriba, le escribí, sí. Se re emocionó cuando le escribí.


¿Y esta historia vos la charlas con tus hijos, la contaste en otros lugares? Porque este es un hecho muy importante y ahora te enteraste, 40 años después, de que está vivo…

Sí, tengo una hermana que es maestra y otro que es profesor y ellos la compartieron con los alumnos siempre. Una de mis hermanas que da en la escuela primaria, siempre hizo trabajos sobre esa carta. Ellos que son docentes saben el valor que tiene. La he compartido con mucha gente, cometí el error de no haberle sacado fotocopia, porque ahora estoy re mezquina, porque está re viejita la carta.


¿Sabés si él conserva aún tu carta?

Vos sabés que no me animé a preguntarle. Creería que no, no sé, no le pregunté. Él me dijo que tenía guardadas pocas cartas pero no le pregunté si tenía la mía, prefiero pensar que sí, que la tiene.




No te da curiosidad…

Sí, le podría preguntar. Él dijo que tiene en un cofrecito guardadas las cartas, pero no sé si tiene la mía.

¿Estuviste en alguna otra escuela, además de en esta, por este motivo de la carta?

No, es la primera vez. La carta sí, anduvo, pero esta es la primera vez que me llamaron así que me siento re importante (se ríe).

¿Recuerdas algo de lo que le escribiste al soldado en la carta que le enviaste?

Seguramente le habré dicho de por qué le mandaba a él, por el escrito del diario y eso, pero no sé por qué se me ocurrió. La verdad que estuve muy inteligente, no? Y bueno, yo tenía la edad de ustedes cuando fue la guerra, fue muy fuerte.




¿Te gustaría conocerlo personalmente?

Sí, no sé. Uno nunca sabe como es la otra persona, no sé lo que a él le puede generar, pero yo creería que… bueno, él se re emocionó cuando me contestó, me dijo que no lo esperaba. Viste que hay gente que ha quedado mal de la cabeza, hay gente que la ha pasado muy mal y que ahora, es como que todo el mundo está como cuidándolos a los ex combatientes, pero antes no era así. Me parece que como que se los escondía, no sé si fue así, pero ahora es como que hay un respeto hacia nuestros héroes. Fue muy fuerte vivir eso, yo digo, pobres las mamás de los soldaditos que no venían.




“40 x Malvinas” - Estudiantes de 6to “A”: Ezequiel ACOSTA - Katherine BREGANT - Nadia CABRERA - Joaquín DÍAZ - Marisa ESPÍNDOLA - Valentina FERREYRA - Lourdes FETTER - Mirko GALLEGOS - Yuliana GAMARRA - Gabriel GÓMEZ - M. Lucía KERLIN - Ana Paula MAIDANA - Valentina MARCOGIUSEPPE - Carola MARQUÉS PONTELLI - Candelaria MARSILLI - Eugenia MERCADO LEÓN - Florencia MERCADO LEÓN - Ivana MOLL - Luz ROBALLO - Docentes: Lic. Liliana Rueda - Prof. Gabriela Solís - Escuela Secundaria N°18 “Vélez Sarsfield” - Concordia - Entre Ríos - Argentina -





viernes, 9 de septiembre de 2022

40 x Malvinas - Nota 25: Entrevista a RAFAEL JUAN ROMERO (60) VGM

Rafael, nació y vive actualmente en Concordia. Fue a la guerra como soldado conscripto, estuvo en Malvinas desde el 7 de abril hasta el 17 de junio de 1982. Es uno de los tres Veteranos que hemos entrevistado en "40 x Malvinas" que al momento de producirse el conflicto bélico no estaba formándose en una carrera militar, hacía el servicio militar obligatorio. 


Entrevistadora: Ana Paula Maidana




¿Qué reflexión hacés por los 40 años de Malvinas?

Qué te puedo decir, hemos pasado 40 años olvidados por el Estado, por las fuerzas, y seguimos en la lucha, seguimos luchando para que el pueblo argentino nos conozca, nos vea. La sociedad gracias a Dios siempre nos apoyó, nos trató bien, pero desde el principio, desde que llegamos hasta hace poco tiempo no éramos reconocidos, éramos un número.


¿Qué sentiste cuando te dijeron que debías ir a la guerra? ¿Qué pensó, qué sintió tu familia?

Nosotros hicimos el servicio militar obligatorio, teníamos que hacerlo un año y cuatro meses estando fuera de nuestras provincias. A mi me tocó en Río Grande, queda muy lejos, había que venir en avión y había que hacer mucho trasbordo entonces no nos daban licencia, nos daban franco pero en Río Grande.


"Nosotros nos enteramos que íbamos a Malvinas cuando estábamos sobrevolando las Islas"


¿Cómo viviste la guerra, cuál era tu tarea o función?

Nosotros nos enteramos que íbamos a Malvinas cuando estábamos sobrevolando las Islas porque nuestro grupo había ido de custodio del Comandante del Batallón y cuando estábamos sobrevolando había un buque inglés, entonces el piloto pregunta si ese buque ya estaba tomado. Le dicen que sí y ahí nos enteramos que habíamos llegado a Malvinas. Nos quedamos en el aeropuerto hasta que tuvimos que ir caminando hacia el pueblo de Malvinas, desde el aeropuerto al pueblo.


¿Tenés guardadas cartas que te enviaron durante la guerra?

No, cartas no. Cuando tuvimos que replegar pocos pudieron recuperar sus cosas. Yo no pude recuperar nada, apenas el fusil (se ríe).


¿Cómo fue la ida a Malvinas?

La llegada a Malvinas para nosotros fue una alegría porque íbamos a defender algo que era nuestro, que es nuestro. Las Islas Malvinas son nuestras, siempre van a ser argentinas.

¿Cómo describirías el momento en el que terminó la guerra?

Es difícil, nosotros cuando volvimos lo hicimos con mucha expectativa y resulta que los que nos llevaron, los que siguieron dirigiendo nuestro país, nos siguieron dando la espalda.





¿Pasaste hambre, sufriste la escasez de alimentos en Malvinas?

Nosotros teníamos la cocina tropa atrás nuestro así que comida teníamos, lo que pasa que a esa edad uno tiene ansiedad y come mucho y parece que no ha comido, parece que todo el día está con hambre.


¿Qué opinás sobre las torturas sufridas por soldados argentinos en Malvinas?

Bueno, nosotros tuvimos un compañero que por haber desacatado una orden lo habían estaqueado.


¿Fue muy fuerte?

Y sí, ver a un compañero estaqueado fue muy fuerte.


"Hubo un compañero que fue y lo desató y le daba agua, le daba de comer. Estuvo estaqueado dos o tres día".


¿Por qué había sido estaqueado ese compañero?

Había ido al pueblo a buscar comida para los compañeros y justo lo encuentra el jefe de la sesión y le dieron esa sanción. Hubo un compañero que fue y lo desató y le daba agua, le daba de comer. Estuvo estaqueado dos o tres días.


¿Qué reflexión podés hacer sobre los suicidios de varios veteranos?

Cuando un hermano nuestro se nos va (se emociona) sentimos mucho dolor. A veces me pongo a reflexionar que puede fallecer un familiar y tal vez no lo siento tanto como siento a un hermano que estuvo en el frente conmigo.


Luego de la guerra ¿recibiste ayuda psicológica?

Cuando volvimos, no. Tuve la oportunidad de poder entrar a trabajar al Correo Argentino y un día un compañero de trabajo me dijo que a los que estuvimos en Malvinas  tendrían que haberlos matado y hecho jabón en Malvinas. Me sentí mal, pero trataba de que todas las cosas que me hacían cuando se enteraban de que yo había estado en Malvinas, no me afectara. Me mostraban bolsitas de nylon para ver qué reacción tenía. Y yo lo superaba pero resulta que a la noche, a la madrugada me despertaba con el cuerpo frío y transpirando. Traté de superarlo hasta que llegó un momento que lamentablemente se me complicó, estuve internado en el Hospital Heras en Sala 8 hasta que después me rastrea ahí un compañero y me llevó a la Delegación de la Armada de Concordia. Y empecé un tratamiento psicológico con los médicos de acá pero no encontraba la solución. Y como golpeé a un compañero de trabajo me dan (licencia) por discapacidad. Un compañero, con esa (licencia por) discapacidad se va a la fuerza y habla con un oficial y él hizo los trámites para que la fuerza se haga cargo de lo que me pasaba. Me diagnosticaron una enfermedad porque tenía recuerdos recurrentes y traté de superarme, pero una ayuda psicológica no está mal. Porque no porque uno tenga ese problema causado por una guerra es que a uno le va a gustar ver a un hermano caído al lado o ver matar a una persona. Te queda en la mente.






A tu regreso ¿te prohibieron hablar de la guerra?

Sí, nos dijeron, pero yo siempre desacaté órdenes (se ríe). La primera charla que intenté dar fue en la Escuela Moreno donde tuve una maestra que fue muy buena. Lo primero que hice cuando llegué fue irme a la escuela e intenté hablar con esta Señorita y le dije que había estado en la guerra. Quise hablarle al grupo que tenía ella y empecé a contar mis anécdotas hasta que me empezaba a quebrar y entonces ella me dice: “No, no quiero que sigas hablando porque te hace mal”. La fuerza sí nos prohibió hablar pero yo desacaté las órdenes que nos dieron, somos libres, podemos expresarnos y hablar sobre lo que sentimos, nadie te puede coartar comentar lo que vos pasaste. Porque después con el tiempo lo que más me ayudó fue dar charlas en las escuelas cuando se empezó a formar el centro, es un desahogo, van a ver momentos en los que nos quebramos pero es porque sabemos que dejamos 649 compañeros en Malvinas, trescientos y pico en el Belgrano.


¿Qué pensás sobre el papel de Chile durante la guerra y la actitud opuesta que han tenido y tienen otros países latinoamericanos como Perú, Venezuela, Bolivia?

Agradecerle a Perú que fue el único país que se ofreció para darnos aviones y gente para luchar, aunque el gobierno no quiso porque era un problema de Argentina e Inglaterra y no era con todos nuestros hermanos latinoamericanos.


¿Cómo recordás el partido entre Argentina e Inglaterra y los dos goles de Maradona en el Mundial ‘86?

Fue una emoción porque era Maradona robando un partido con la mano jajaja que es lo que ellos, estos piratas, nos roban a nosotros con tierra, y bueno (vuelve a reírse).


¿Qué opinás sobre el proceso de desmalvinización que hubo a lo largo de tantos años?

Por más que los políticos nos desmalvinizaban yo seguí en la lucha para que sepan que son nuestras Islas, son nuestras y son argentinas y van a seguir siendo argentinas por más que nos quieran desmalvinizar.

¿Pensás que en algún momento recuperaremos las Malvinas?

Ojalá que sea diplomáticamente porque no podemos seguir sufriendo una guerra, que sea diplomáticamente.


¿Qué te parece nuestro proyecto “40 x Malvinas”?

Es espectacular, estuve mirando los videos y es impresionante y me encanta, me encanta. Todo lo que me ha mandado Liliana, se lo he pasado al presidente para que él lo vea, vea el trabajo. Un buen trabajo.


Proyecto educativo “40 x Malvinas”- Estudiantes de 6to “A
”: Ezequiel ACOSTA - Katherine BREGANT - Nadia CABRERA - Joaquín DÍAZ - Marisa ESPÍNDOLA - Valentina FERREYRA - Lourdes FETTER - Mirko GALLEGOS - Yuliana GAMARRA - Gabriel GÓMEZ - M. Lucía KERLIN - Ana Paula MAIDANA - Valentina MARCOGIUSEPPE - Carola MARQUÉS PONTELLI - Candelaria MARSILLI - Eugenia MERCADO LEÓN - Florencia MERCADO LEÓN - Ivana MOLL - Luz ROBALLO - 
Docentes: Prof. Gabriela Solís - Lic. Liliana Rueda - Escuela Secundaria N°18 “D. Vélez Sarsfield” - Concordia - Entre Ríos – Argentina